Aeden O’Connor
El corazón, la base del guion
Aeden, has tenido una excelente trayectoria con la dirección de películas. Si tuvieras que describir el estilo de películas que haces en tres palabras, ¿Cuáles serían y por qué?
Emocional, Filo duro y Multicultural. Una de las primeras preguntas que me hago cuando termino de escribir un guion es: ¿Esto me conmovió? ¿Tocó algo en mi corazón, en mi alma? No importa si tienes la fotografía más impactante, las secuencias de acción más espectaculares o los actores y escenarios más impresionantes; si no hay un viaje emocional, un latido humano que conecte con la experiencia de la vida, lo único que queda es una serie de acontecimientos sin propósito.
Digo “filo duro” porque la violencia forma parte importante de la historia de nuestro país. Contar historias sobre Honduras, sobre nuestra gente y nuestra lucha, sin incluirla, sería ser infiel a la realidad que intentamos capturar.
Y “multicultural” porque dentro de Honduras existen muchísimas subculturas, pequeños universos fascinantes que definen la vida de las personas. No me encasillo en “solo hago películas sobre tal o cual grupo”. En mi película 90 Minutos, por ejemplo, seguimos a cuatro personajes principales: un inmigrante hondureño que cruza el desierto en México, un miembro de la barra Ultra Fiel, un camarógrafo de un canal de noticias y un famoso hombre mayor que busca propósito en sus últimos años. Son universos completamente distintos que entrelazamos en una sola película. Siempre quiero que mis películas exploren distintos mundos y distintas personas.
Siendo un director de doble nacionalidad, es decir, hondureño-americano, ¿Qué tan importante crees que es diversificar las películas cuando se trata del reparto y los temas culturales que abordan?
El multiculturalismo es la piedra angular de todo lo que hago; de hecho, así me presentan mis representantes en Hollywood: «Se especializa en dramas y thrillers ambientados en mundos multiculturales». Por ejemplo, hoy mismo estoy pitchando una serie de televisión que transcurre en Honduras, Inglaterra, Nigeria, India y otros países. Cada nación es un vehículo para explorar su cultura específica y conectarla con los problemas globales que tratamos en la historia.
En cuanto a la diversidad del elenco, no creo que las oportunidades deban “regalarse” por cumplir una cuota. No tiene sentido fichar actores de cinco continentes solo para marcar una casilla en el estudio; el reparto debe surgir del guion o, simplemente, de quién sea la mejor persona para el papel, sin importar su color de piel o su origen.
El verdadero objetivo es financiar proyectos como la serie que menciono, donde podamos trabajar con actores hondureños, ingleses, nigerianos e indios porque la trama lo exige. Si la obra es una bomba multicultural, naturalmente estará llena de intérpretes multiculturales.

